Mary Shelley (Frankenstein)

Entroncada en la tradición de la novela gótica y escrita por una Mary Shelley de tan sólo 19 años, Frankenstein es un referente en la literatura romántica. Para empezar, se trata de una novela estructuralmente compleja en la que se introduce la técnica de incluir unos narradores dentro de otros, como si emularan a las muñecas rusas.

Al principio hay una narradora inicial que pronto da paso a un narrador interdiegético, su hermano, que a través de sus cartas le contará la historia de Viktor Frankenstein, el creador de la criatura humanoide a la que se conoce como “Frankenstein” también. A su vez, dentro de la historia del científico se introducirá la historia de la criatura. Lo que hace esta variedad de historias es aportar verosimilitud a la historia principal.

Frankenstein es una alegoría a parte de la Ilustración. El mensaje que la autora quiere transmitir es que, jugando a ser Dios, Viktor Frankenstein ha sido tan arrogante que ha querido crear vida por sus propios medios y luego ha abandonado a la criatura indefensa; en consecuencia, ésta ha obrado de forma vengativa y le ha destrozado la vida.

De hecho, la capacidad intelectual de la criatura llega a ser tal que le da la posibilidad de encarar a quien le ha hecho nacer, y además le ofrece la posibilidad de aprender valores morales, de hablar, de leer, de escribir y de desarrollar un sinnúmero de actividades humanas. A pesar de todo ello, el monstruo siente que en su relación con los seres humanos hay un elemento que no funciona, ya que provoca pánico y terror en ellos. Esto le lleva a desarrollar cualidades opuestas: una sed de venganza contra el padre que lo ha creado y un sentimiento de amor que se manifiesta en la petición que hace al inventor: quiere tener una mujer construida a su imagen y semejanza.

La alegoría a parte de la Ilustración radica en que, a través de los nuevos avances tecnológicos, que avanzan a velocidades desmesuradas, el hombre está lanzando un desafío a Dios y a las leyes que la naturaleza ha marcadp. En lugar de respetarla, trata de imponer sus normas sobre ella, lo cual le acarrea a consecuencias negativas a medio y largo plazo.

Lo que más me ha gustado de la historia es la visión ambigua que se ofrece del monstruo: en un principio se hace tierno, porque su esfuerzo por comprender a la raza humana y su amor natural hacia ella hacen que simpaticemos con él a pesar de su apariencia maltrecha. Sin embargo, a medida que avanza la obra y se va vengando de Viktor Frankenstein nos invade la pena hacia él, aunque sepamos que es el causante de todos los males.

Me parece, además, que la forma de narrar de Mary Shelley es sencilla pero perfectamente gráfica. Me metió de lleno en una historia sobre la que tenía ideas preconcebidas, y las desmanteló. Además, habida cuenta de la juventud de la autora, su labor merece ser alabada y reconocida.

3 comentarios so far »

  1. 1

    carolina said,

    esta re bueno esto pero taria bueno que como esta escrito a manera de texto expositivo ….segun lo que estudio tendria que estar en tercera persona ok … ni se enojen pero los libros redactan que el texto expositivo es haci .. bueno me despido y les pido que me contesten a piriquitinga@hotmail.com

  2. 2

    a.... said,

    que copaaaaaaaaaaaaado

  3. 3

    mily said,

    cuantos narradores hay?? -.- ayuda!!


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