Archive for Programa del 2/12/06

La canción del pirata (José de Espronceda)

Un poema que me tuve que aprender en la ESO, y que adoro:

LA CANCIÓN DEL PIRATA – José de Espronceda

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

 

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

 

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

 

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

 

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

 

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

 

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

 

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

 

A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

 

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

 

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

 

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

 

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

 

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

 

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

 

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Anuncios

Comments (58) »

La poesía de Rosalía de Castro

Rosalía de Castro, nacida en Santiago de Compostela en 1837, fue hija natural, hecho que la marcó durante toda su vida pues la hizo sentirse rechazada por la sociedad en la que vivía. De niña, se crió con la familia paterna, y ya de adolescente se fue a vivir con su madre, a quien la unió un gran afecto hasta el día de su muerte.

Con diecinueve años se fue a Madrid y allí conoció a Eulogio Florentino Sanz, traductor de Heine, y también a Bécquer. En 1858 se casó con Manuel Murguía, quien difundió su obra. Tuvo siete hijos, pero dos de ellos murieron durante la infancia. Rosalía se casó en Padrón, tras una larga y dolorosa enfermedad. Además de su producción poética, fue autora de obras narrativas, de artículos y de la Carta a Eduarda, considerada un auténtico manifiesto feminista.

La obra de Rosalía de Castro se encuentra inscrita dentro de la reivindicación de la cultura y las lenguas vernáculas característica del pensamiento nacionalista romántico. Esta tendencia, que provocó varios movimientos de recuperación lingüística y cultural en las comunidades que poseían lengua propia, llevó en Galicia al resurgimiento de su literatura. Asimismo, en este tiempo las mujeres adquieren gran importancia en el panorama literario. Además de a Rosalía, tenemos que citar a las poetisas Gertrudis Gómez de Avellaneda y Carolina Coronado.

Obra poética

La producción poética de Rosalía de Castro, totalmente bilingüe, se desarrollaba en tres libros, dos de los cuales estaban escritos en gallego: Cantares gallegos (1863), que refleja la cultura popular de Galicia y las injusticias sociales, y Follas novas (1880), en el que se tratan temas sociales junto a otros de marcado intimismo; y uno en castellano: En las orillas del Sar (1884), en el cual la poetisa canta al desengaño y decepción que provocan el paso del tiempo y la cercanía de la muerte.

Temas

Así pues, en la poesía de Rosalía destacan temas de dolor y soledad, enfocados desde una perspectiva pesimista de la vida. El dolor vital abarca todos los ámbitos de la vida, y se une al rechazo, al desengaño y a la apatía de vivir. De este modo, la soledad es una constante en el enfrentamiento diario con la vida y, ante todo, en el encuentro con la muerte, que implica que el sufrimiento acaba y que el paso del tiempo nos concede un descanso.

El otro gran tema es Galicia, con sus paisajes, costumbres, lengua, creencias y personajes. La autora centra su atención en cuestiones sociales como la emigración, consecuencia de la miseria y pobreza de las zonas rurales, que acarrea que la mujer gallega lleve una vida dura, convertida en sostén de la familia. Otros motivos que inducen a la reflexión son la creación poética y el amor, que en lugar de felicidad trae sufrimiento ya que es motivo de desconfianza.

Estilo

La poesía de esta escritora gallega posee un estilo en el cual predominan el lirismo contenido y la sobriedad. Hay que destacar asimismo la reiteración de ciertos rasgos que se perciben más intensos al final de su obra. Entre ellos están los recursos de repetición -de palabras o versos, anáforas o paralelismos-, que recuerdan características de la poesía popular y que, además de tener función rítmica, son útiles para remarcar ciertas ideas.

También revisten importancia los contrastes -personajes, sentimientos, paisajes, situaciones- y las comparaciones para lograr una claridad mayor en el texto. En la época de madurez los símbolos adquieren gran importancia, como por ejemplo el clavo (el dolor), el hueco que deja el clavo (la soledad y el vacío del alma), la fuente (vida opuesta a muerte) y el camino (la vida como trayectoria).

Comments (6) »

Poesía de Espronceda

Espronceda fue, a la vez que Larra, el otro gran representante de la rebeldía romántica. Su producción poética, en un principio neoclasicista, evoluciónó hacia posturas románticas más exaltadas, como observaremos en su bibliografía.

La obra poética de este escritor extremeño se inició con un poema épico llamado El Pelayo, y con poemas patrióticos en los que manifestó la necesidad de libertad y su rechazo a la tiranía. Su consagración llegó con la aparición de las Canciones y se fue fraguando con El estudiante de Salamanca y El diablo mundo. En Poesías (1840), Espronceda publicó parte de su producción poética hasta aquel momento.

Canciones

Son seis composiciones que hacen referencia a tipos humanos marginales, símbolos de valores ideológicos y morales:

  • El pirata y El mendigo magnifican la libertad y el individualismo románticos.
  • El reo de muerte y El verdugo hacen referencia a la pena de muerte y conllevan una crítica social: la indiferencia de la sociedad ante la muerte, en la primera, y la crueldad y en la segunda el deseo de venganza que la gente descarga sobre un personaje despreciado.
  • El canto del cosaco lleva a los cosacos a tratar de vencer la corrupción de una Europa caduca, corrompida por el dinero y el lujo.

La cautiva se diferencia de las anteriores canciones ya que su métrica es regular y solo expresa el lamento individual de una cautiva mora. De todas estas canciones, la más lograda es la Canción del pirata, en la que se resalta la independencia del hombre que rechaza leyes y autoridades y da más valor a la libertad que a la vida.

El estudiante de Salamanca

Se trata de un poema compuesto de cuatro partes que alternan los discursos narrativo, lírico y dramático. En él su protagonista, don Félix de Montemar, un hombre altanero, cínico y cruel, mujeriego y jugador, enamora a una joven, Elvira, a la que después abandona. En consecuencia, ella enloquece y muere de amor. Su hermano, don Diego, se presenta para rendir cuentas de don Félix, pero éste lo acaba matando. Sin embargo, la pesadilla no termina ahí porque, caminando por la calle a altas horas de la noche, Montemar contempla la figura etérea de una mujer, visión que lo intriga y atrae. Siguiéndola, participa en su propio entierro; después, llegan a una “mansión sombría”, donde descubrirá que la mujer es el esqueleto de Elvira, símbolo de la muerte, y la tumba “su lecho de bodas”.

Los motivos literarios que Espronceda empleó en El estudiante de Salamanca fueron los tradicionales del burlador -el del hombre que asiste a su propio entierro y la danza de la muerte. El tratamiento, pese a todo, refleja la nueva concepción romántica a través de los temas del amor y de la muerte. El protagonista se caracteriza por ser rebelde ante Dios: en su búsqueda de respuestas al misterio de estar vivos, sigue a la misteriosa mujer hasta el final, sin atender a sus advertencias ni doblegarse ante su propia muerte.

Comments (5) »

Gustavo Adolfo Bécquer (Rima 67)

¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero
de los senderos busca;
Las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

 

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.

 

En donde esté una piedra solitaria

sin inscripción alguna,

donde habite el olvido,

allí estará mi tumba.

Comments (1) »

Rosalía de Castro (En las orillas del Sar, poema 108)

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña
pasa la vida.

 

Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran
recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.

 

Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron, en dónde, alma mía?

Comments (2) »