Archive for Programa del 25/11/06

Gustavo Adolfo Bécquer (Rima XIII)

RIMA XIII

 

Tu pupila es azul y, cuando ríes,
su claridad süave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

 

Tu pupila es azul y, cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una vïoleta.

 

Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.

 

Comments (1) »

El romanticismo en Europa

El panorama en el que se sitúa el romanticismo es la Ilustración, que comienza a despuntar en el siglo XVI y el siglo XVII pero crece a partir del siglo XVIII. Éste se contrapone al Barroco mediante dos principios:

1. Razón vs. autoridad.

2. Empirismo

El despotismo ilustrado, actitud que se corresponde con las élites políticas, trata de extender los valores de la ilustración a todos los ámbitos sociales, pero no cuenta para ello con la sociedad en sí. Por eso, el lema que se establece es el siguiente: “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. El resultado de la extensión de este movimiento es que se trastoquen los valores del Antiguo Régimen.

El momento culminante de la Ilustración llega en 1789, con la Revolución Francesa. Hasta aquel momento la penetración de las ideas de la Ilustración había sido fuerte, y a través de este cambio radical se logra desmantelar el sistema del Antiguo Régimen. El rasgo más destacado es la instauración de los valores de igualdad, libertad y fraternidad, que adoptarán las clases burguesas.

Mientras tanto, entre los románticos empiezan a establecerse valores como lo irracional, lo subjetivo, lo misterioso y la naturaleza salvaje, todo aquello que no se puede demostrar mediante la experiencia. Nos viene bien saber, para comprender algo más el movimiento, que la palabra romanticismo tiene su origen en el término romance, siendo ésta una estructura estrófica -rima asonante en los pares, los impares libres- y a su vez teniendo un carácter narrativo determinado.

Esta corriente surge entre Alemania e Inglaterra, zonas norteñas desde donde el sur se contempla como llamativo, caprichoso y arbitrario. Los románticos son un conjunto de jóvenes que gustan de llamarse así pese a que el término fuera considerado una especie de insulto. Ellos, como hemos dicho, sienten la llamada de lo exótico y lo irracional -todo lo que científicamente no es demostrable, pero de lo que se tiene constancia. Además, les fascina todo aquello relacionado con la muerte y los fantasmas. Ellos serán los que, mediante un manifiesto en el que se proclaman los principios fundamentales de una sociedad y movimiento, propugnen una nueva estética y un nuevo paradigma cultural.

Sus características serán la espontaneidad, la imaginación, lo autóctono y lo auténtico opuestos a la deliberación, la razón, lo foráneo y lo convencional, respectivamente; es decir, opuestos a las ideas de la Ilustración.

Ya que la época en la que vivían no les resultaba de su agrado, los partidarios de este movimiento abogaron por la regresión al pasado, en concreto a la Edad Media. Ellos concebían aquella época como cuna de lo natural y de lo imaginativo, y es que en la literatura romántica la imaginación cumple un papel fundamental -todo lo sobrenatural y trascendente se capta a través de la imaginación.

Los autores que los románticos toman como antecedentes son Shakespeare y Ossian. De Shakespeare aprecian la identificación de lo sobrenatural y lo irracional. Esto se puede contemplar en la obra Hamlet, en la que al protagonista se le aparece el padre muerto. Además, en este autor admiran la libertad frente a la reglamentación neoclásica que exigía la pureza de los géneros. Shakespeare rompe los moldes de su época y mezcla la tragedia y la comedia en una misma obra, como se aprecia en Hamlet o en Romeo y Julieta.

De Ossian -supuesto bardo celta y poeta popular-, admiran el hecho de que perteneciera a una época lejana. Así todo, luego se supo que el autor de los Cantos de Ossian había sido James Macpherson en 1760, lo cual conllevó una gran decepción. De hecho, en Werther aparece una de las primeras traducciones de Ossian hechas al alemán. El papel de sus cantos tiene un papel importantísimo hacia el final de la obra, ya que representa la historia de Werther y Lotte. Asimismo, en la obra de Ossian se observa el gusto por lo heroico, lo arcano y lo tribal. En definitiva, tanto Shakespeare como Ossian tienen la capacidad de plasmar los valores sagrados de los pueblos y ver más allá de lo cotidiano. Hemos de tener en cuenta que la autoconciencia de los artistas, que se consideraban a sí mismos como genios en posesión de un carácter sagrado y casi místico.

Asociada a lo místico y lo estético está la imaginación, que, espacio conceptual que se sitúa entre estos dos planos. Novalis la apela a través de la expresión idealismo mágico, actitud que entiende el universo como un sistema de analogías e interrelaciones en que lo natural y lo espiritual se corresponden. Con lo espiritual hacemos referencia a un ámbito no tangible pero tan existente como lo natural, cuya única forma de acceso reside en las relaciones de analogía o parecido con la naturaleza -por supuesto, con una naturaleza bronca, salvaje y despiadada. Esta asociación entre lo natural y lo espiritual llevaba a los poetas a la conclusión de que el primer factor varía porque se corresponde con el estado anímico de un ser intangible y sobrenatural.

Otra de las características más reseñables de este movimiento es la presencia del “yo” romántico, que siente la necesidad de afirmar su identidad por encima de todo. Este “yo” se manifiesta en su individualidad a través de estos dos tipos de héroes:

– Héroe introvertido: podríamos poner como ejemplo a Werther, aunque más que introvertido es víctima de la época que le ha tocado vivir.

– Héroe extravertido: por ejemplo el héroe byroniano, el Don Juan, hombre que puede dejar víctimas y que es capaz de matar con tal de conseguir su anhelo.

Otro ejemplo del héroe extravertido se aprecia en el Fausto de Goethe. Su protagonista, que ansía un conocimiento sin límites, no duda en pactar un trato con Mefistófeles, el diablo, para alcanzarlo. La génesis de Fausto tuvo tres partes que diferenciamos aquí:

– Urfaust (1760)

– Fausto I (1808)

– Fausto II (1832)

En la última se aprecia a un Goethe más mayor y por tanto más conservador y consciente de las consecuencias de la rebeldía romántica. Cuestiona así los valores del romanticismo, ya que en su obra se advierte la imposibilidad de la convivencia si el individuo se propone llegar a la plenitud cueste lo que cueste, incluso a costa de otras personas.

Por último, debemos citar otro de los elementos que atraían a los románticos: la noche. En su anhelo de trascendencia, que ya hemos expuesto anteriormente, ellos consideran la noche el momento de unión con lo sobrenatural, el instante de enlace entre el “yo” romántico y la vida suprema. La noche nos conecta con la trascendencia, pero también puede implicar la presencia de la violencia más exacerbada y absoluta y acarrear experiencias de miedo y de rechazo.

Podemos así unir la noche a la novela gótica y a los cuentos de los románticos (die Märchen), de carácter tenebroso y macabro. Sus mayores representantes son Hoffman y Tieck. La novela gótica se caracteriza por su contexto medieval: situada en la Baja Edad Media en torno a los siglos XII y XIII, se ambienta en castillos medievales y góticos de Irlanda y Escocia.

Comments (9) »

Friedrich Novalis (Cuando figura y número no sean)

Cuando figura y número no sean

 

Cuando figura y número no sean
cifra de seres en totalidad
y aquellos que se besan mientras cantan
superen en saber al erudito,
cuando a la vida libre nuevamente,
y al mundo también libre, el mundo vuelva,
y una vez más las luces y las sombras
en claridad perfecta se aparean,
cuando en poema o cuento se registre
el verdadero acontecer del mundo
ante una sola y mágica palabra
todo lo absurdo y falso desaparecerá.

 


(“Escritos escogidos”. Traducción de Ernst-Edmund Keil y Jenaro Talens. Editorial Visor, 1984)

Leave a comment »

Friedrich Hölderlin (A las parcas)

A LAS PARCAS

 

Dadme un estío más, oh poderosas,
y un otoño, que avive mis canciones,
y así, mi corazón, del dulce juego
saciado, morirá gustosamente.

 

El alma, que en el mundo vuestra ley
divina no gozó, pene en el Orco;
mas si la gracia que ambiciono logra
mi corazón, si vives, poesía,

 

¡sé bien venido, mundo de las sombras!
Feliz estoy, así no me acompañen
los sones de mi lira, pues por fin
como los dioses vivo, y más no anhelo.

 


Versión de Otto de Greiff

Comments (1) »

Friedrich Hölderlin (La noche)

La noche

En torno reposa la villa. Calla la iluminada senda,
y con antorchas ornados parten los coches en un susurro.
Satisfechas vuelven las gentes a casa, a reposar las alegrías del día,
y lo ganado y lo perdido sopesa una sensata cabeza
complacida en su casa; vacío se encuentra de uvas y flores,
y de labores artesanas descansa el laborioso mercado.
Mas el tañido de cuerdas resuena en jardines lejanos;tal vez
toque allí una amante, o un hombre solitario
que amigos lejanos recuerda, y la juventud; y las fuentes
siempre manando, frescas, arrullan el aromático parterre.
Quedos en el aire crepuscular suenan tañidos
y de las horas un guardián el número llama.
Ahora se levanta el viento y agita las cimas de la floresta,
¡mira! Y el reflejo de nuestra Tierra, la Luna
se suma ahora en secreto, también la embaucadora, la noche, llega,
plena de estrellas, despreocupada de nosotros
brilla allí la sorprendente, la extraña entre los hombres
por encima de las cumbres, triste y hermosa.

Leave a comment »

Goethe (Werther)

Obra escrita por Johann W. Goethe, Werther (1774) es una de las novelas paradigmáticas de la literatura romántica. De hecho, muchos jóvenes de la época comienzan a escribir como él a partir de este éxito.

Werther forma parte del movimiento romántico Sturm&Drang, que se traduce en “tormenta e ímpetu”. Con todo, se debate si la novela forma parte del romanticismo o se trata de una novela prerromántica. Del prerromanticismo extraemos las características de la expresión incontenible de la subjetividad, un sentimentalismo exacerbado y la oposición a las convenciones sociales y morales. Además, como después constataremos, se advierte una sintonía, una relación directa entre el estado anímico del protagonista y la naturaleza.

La originalidad de Werther reside también en que se trata de una novela epistolar. El cuerpo de la novela tiene forma de colección de cartas, escritas la mayoría por Werther a su amigo Guillermo, del 4 de mayo de 1771 al 20 de diciembre de 1772, concretamente. También hay una serie de cartas escritas por Werther a Lotte (20/1/1772), y una carta escrita a Lotte y a Albert (20/2/1772).

Además, contamos con los escritos del editor, persona ficticia que recoge las cartas y explica en qué consisten. Estos escritos aparecen al comienzo de la obra, a modo de presentación, y también al final. Esa sección se titula “Del editor al lector”, y en ella se recopilan los últimos días de la vida de Werther, además de fragmentos de la vida de Lotte y un marco explicativo de las cartas.

12 de octubre

Ossián ha desplazado en mi corazón a Homero. ¡Qué mundo presenta este espléndido genio! ¡Caminar por las estepas, rodeado del zumbar del viento tempestuoso, que arrastra en nieblas húmedas los espíritus de los padres bajo la luz incierta de la luna! ¡Oír desde la montaña, en el estrépito del torrentedel bosque, los lamentos medio disipados de los espíritus saliendo de sus cuevas, y las quejas de la muchacha que se angustia muriendo, sobre la lápida cubierta por el musgo y la hierba, de su amado, que cayó noblemente! ¡Y luego encuentro al canoso bardo errante, que busca las huellas de sus antepasados por la ancha llanura, y ¡ay!, encuentra sus lápidas, y mira entonces con aflicción a la amada estrella de la tarde que se esconde en el mar agitado, y los tiempos de la antigüedad cobran vida en el alma del héroe, cuando todavía el fulgor amigo iluminaba los peligros de los valientes y la luna alumbraba su nave coronada que volvía victoriosa! (…) ¡Oh, amigo!, querría sacar la espada, como un noble guerrero, liberar de una vez a mi príncipe del tormento cruel de la vida que se extingue lentamente, y enviar mi alma tras el semidiós liberado.

Como mencionamos en el artículo introductorio al romanticismo, también se recurre a la interpolación de un gran fragmento de poesías escritas por Werther a Lotte, éstas son los Cantos de Ossian. En ellos se advierte la importancia que esta supuesta obra de Ossian tenía en la mentalidad romántica. Además, en este caso actúa como premonitoria del fatal desenlace que aguarda a Werther.

Por último, dentro de la novela contamos con la historia del criado amante, destacable porque Werther se identifica con el criado y su historia representa el preludio de su propio final, su propia muerte.

En mi opinión, Werther es una obra de fácil lectura, en la que no resulta difícil simpatizar con los vaivenes anímicos del protagonista. Al principio alegre, progresivamente enamorado de Carlota, y después triste y enfermizo por el conocimiento de que nunca podrá consumar su afecto hacia ella, tanto que incluso lleva a los hechos su idea de suicidarse.

Lo que más me ha gustado es la forma epistolar de la obra, ya que nos permite observar cómo según las vivencias de cada día el alma de Werther vira en un rumbo distinto. A veces más esperanzada, otras enamorada, otras combativa, aunque finalmente desemboque en un fatal desenlace.

Respecto a la amada, Carlota, considero que está bien reflejada como un personaje maternal hacia sus hermanos menores, que permanece fiel a su prometido Alberto y que en todo momento manifiesta a Werther una simpatía que no va más allá de la amistad durante casi toda la obra. Así todo, al final de ésta podemos entrever que la llama del amor se ha avivado también en ella aunque la intente mitigar en pos de la estabilidad y de las convenciones morales que la sociedad le impone.

En conclusión, Werther y su protagonista son un auténtico paradigma del romanticismo, y se trata de una obra que merece la pena paladear.

Comments (2) »

Mary Shelley (Frankenstein)

Entroncada en la tradición de la novela gótica y escrita por una Mary Shelley de tan sólo 19 años, Frankenstein es un referente en la literatura romántica. Para empezar, se trata de una novela estructuralmente compleja en la que se introduce la técnica de incluir unos narradores dentro de otros, como si emularan a las muñecas rusas.

Al principio hay una narradora inicial que pronto da paso a un narrador interdiegético, su hermano, que a través de sus cartas le contará la historia de Viktor Frankenstein, el creador de la criatura humanoide a la que se conoce como “Frankenstein” también. A su vez, dentro de la historia del científico se introducirá la historia de la criatura. Lo que hace esta variedad de historias es aportar verosimilitud a la historia principal.

Frankenstein es una alegoría a parte de la Ilustración. El mensaje que la autora quiere transmitir es que, jugando a ser Dios, Viktor Frankenstein ha sido tan arrogante que ha querido crear vida por sus propios medios y luego ha abandonado a la criatura indefensa; en consecuencia, ésta ha obrado de forma vengativa y le ha destrozado la vida.

De hecho, la capacidad intelectual de la criatura llega a ser tal que le da la posibilidad de encarar a quien le ha hecho nacer, y además le ofrece la posibilidad de aprender valores morales, de hablar, de leer, de escribir y de desarrollar un sinnúmero de actividades humanas. A pesar de todo ello, el monstruo siente que en su relación con los seres humanos hay un elemento que no funciona, ya que provoca pánico y terror en ellos. Esto le lleva a desarrollar cualidades opuestas: una sed de venganza contra el padre que lo ha creado y un sentimiento de amor que se manifiesta en la petición que hace al inventor: quiere tener una mujer construida a su imagen y semejanza.

La alegoría a parte de la Ilustración radica en que, a través de los nuevos avances tecnológicos, que avanzan a velocidades desmesuradas, el hombre está lanzando un desafío a Dios y a las leyes que la naturaleza ha marcadp. En lugar de respetarla, trata de imponer sus normas sobre ella, lo cual le acarrea a consecuencias negativas a medio y largo plazo.

Lo que más me ha gustado de la historia es la visión ambigua que se ofrece del monstruo: en un principio se hace tierno, porque su esfuerzo por comprender a la raza humana y su amor natural hacia ella hacen que simpaticemos con él a pesar de su apariencia maltrecha. Sin embargo, a medida que avanza la obra y se va vengando de Viktor Frankenstein nos invade la pena hacia él, aunque sepamos que es el causante de todos los males.

Me parece, además, que la forma de narrar de Mary Shelley es sencilla pero perfectamente gráfica. Me metió de lleno en una historia sobre la que tenía ideas preconcebidas, y las desmanteló. Además, habida cuenta de la juventud de la autora, su labor merece ser alabada y reconocida.

Comments (3) »